Investigación argentina: un misterioso virus podría ayudar a predecir (y evitar) complicaciones en trasplantados renales

2026-08-19 02:14:29 - ARGENTINA

Un virus presente en más del 80% de la población, que no causa enfermedad y aún guarda innumerables secretos para la medicina, atrae cada vez más atención como "sensor" del sistema inmunológico. En la Argentina, un equipo del Hospital Universitario Cemic demostró que la carga de virus torque teno (TTV, por su nombre en inglés) en sangre de trasplantados renales anticipa la probabilidad de rechazo del injerto o la aparición de infecciones, dos de las principales causas de fracaso de esas cirugías.

Más del 60% de los trasplantes de órganos en el país son de riñón, por lo que estos resultados abren camino a una prueba más accesible para el monitoreo de esa población.

"El TTV no está asociado a ninguna enfermedad y es el más prevalente en el viroma humano. Justamente lo podemos utilizar como biomarcador de la inmunidad por su elevada prevalencia. En los trasplantados renales, después del trasplante, lo detectamos en el 100% de los casos", explicó Noelia Reyes, autora principal del estudio e integrante de la Unidad de Virología del Cemic-Conicet.

La investigación publicada en la revista Journal of Clinical Virology fue su tesis de doctorado en Ciencias Médicas. "Hubo pacientes que, en el mayor punto de inmunosupresión, se vio un pico de carga viral que, después, se volvió indetectable", agregó en diálogo con LA NACION.

El torque teno se descubrió a finales de los 90 en un paciente con hepatitis postransfusional, por lo que se sospechó que podría ser un nuevo virus causante de esa infección hepática. Más estudios ayudaron a conocer que su carga viral en sangre variaba de acuerdo con el estado inmunológico de pacientes inmunocomprometidos, pero también en personas sanas, por lo que se empezó a estudiar como un marcador inmunológico. Su nombre terminó por describir la estructura de su genoma, con forma de collar (torque, en latín). No tiene una enfermedad asociada.

De izquierda a derecha: Natalia Reyes, autora principal del estudio, y Marcela Echavarría, jefa de la Unidad de Virología Cemic-Conicet, junto a las becarias doctorales Raquel Jara y Sofía Rosenzweig - Créditos: @Fabiola Czubaj

"Siempre creíamos que la sangre era totalmente estéril y no lo es. Tenemos TTV, que es uno de los más prevalentes, y no produce enfermedad", dijo Marcela Echavarría, jefa de la Unidad de Virología del Cemic-Conicet y coautora del estudio. "Alrededor de un 30% de los pacientes trasplantados renales pueden rechazar el órgano o, lo peor, que lo pierdan. Si aumenta o disminuye demasiado la inmunosupresión, pueden darse esas posibilidades. Es decir, falló el trasplante. Poder predecirlo es importante porque se puede ir corrigiendo la inmunosupresión de manera personalizada para evitarlo", agregó. Actualmente, se utilizan pruebas como la biopsia renal o el dosaje del fármaco inmunosupresor.

Las infecciones virales, bacterianas, parasitarias o fúngicas son otro problema no deseado en el postrasplante. Un paciente demasiado inmunosuprimido será más propenso a contraerlas. Así, anticiparse sería preventivo. "En definitiva, todo esto sirve no solo para regular la inmunosupresión, sino también para personalizarla", resaltó Echavarría, investigadora independiente del Conicet.

El equipo siguió durante tres años a 130 pacientes que habían recibido un trasplante de riñón en el Hospital Universitario Cemic entre noviembre de 2018 y febrero de 2022. Todos tenían insuficiencia renal avanzada por distintas causas, incluidas diabetes e hipertensión. Monitorearon la carga viral del TTV en 871 muestras de sangre obtenidas antes y después del trasplante, más los controles cada tres meses. Además, seleccionaron una serie de datos clínicos (variables) de todos los que se relevan para la historia clínica. El 81,2% de los pacientes tenía el virus en sangre antes del trasplante, lo que subió al 97,6% al tercer mes de la cirugía.

El equipo aplicó esa información a dos tipos de modelos que diseñó: uno basal, con las concentraciones de TTV en sangre, y otro mejorado, para combinar la carga viral con información clínica de cada paciente, como meses en diálisis, diabetes, tipo de inducción de inmunosupresión, entre otras. "Comenzamos con datos disponibles en la historia clínica e hicimos distintas pruebas hasta obtener la mejor predicción con los modelos", explicó Reyes. La versión mejorada dio el mejor resultado para el riesgo de rechazo con un 61,1% de sensibilidad y un 81,8% de especificidad; hizo lo mismo con el de infección (respectivamente, un 81,8% y un 68,7%).

"Es una ecuación que da un valor predictivo positivo y negativo en porcentaje", completaron las coautoras, que destacaron el "muy buen" desempeño al estimar qué pacientes no tendrían rechazo ni infección. Esto es distinto al enfoque de rango de inmunosupresión sobre el que trabajan los equipos de investigación europeos para intervenir y ajustar la medicación.

En la Argentina, alrededor del 67% de los trasplantes son renales (Gentileza Incucai)

Si bien repitieron este control cada tres meses, Echavarría señaló que eso disminuiría "en un futuro" a medida que más evidencia avale el uso del TTV como biomarcador inmunológico en ensayos clínicos. El primero se abrirá a fin de año con un estudio muticéntrico de siete países de Europa, región que más está investigando sobre ese "sensor" viral y al que la Comunidad Económica Europea destinará más de 6 millones de euros, según apuntó la investigadora.

"Estamos todavía haciendo camino", expresó. "Decimos 'es por ahí', pero aún falta. De seguir avanzando con la utilidad que hemos visto y si se incorpora a las guías de práctica clínica, el TTV se va a evaluar en pacientes trasplantados", sumó. La frecuencia podría ser la misma con la que se determinan los valores de creatinina para controlar la función renal o de la droga inmunosupresora (tacrólimus) para saber si hay o no que ajustar la dosis.

En otro estudio del mismo equipo, la secuenciación del genoma de los virus aislados en los pacientes terminó por aportar evidencia al mapa de la distribución mundial del TTV. En la Argentina, hay 15 de las 22 especies de torque teno conocidas, lo que se replicaría en la región. "Nuestros resultados significan que hay bastante similitud con el virus en la población europea", dijo Echavarría. "Ahora –continuó Reyes–, podemos saber que las especies virales más prevalentes acá son las mismas que en Europa".

El equipo comprobó, además, que no hay una especie del TTV más o menos relacionada con un efecto adverso determinado. "Son varias, son distintas, cambian en el tiempo y pueden aparecer a la vez, lo que lleva también a una gran pregunta: ¿por qué hay diferentes especies simultáneamente en la misma muestra en el mismo paciente?", planteó Echavarría.

Si bien todavía resta conocer más sobre este virus misterioso, ponderó que "con este estudio limitado, de un solo centro, pero a tres años", quedó demostrado que su carga viral se puede utilizar en un modelo predictivo de eventos adversos.

"Estudiamos el TTV y proponemos modelos que, a lo mejor, pueden servir para inspirar o cambiar alguna de las conclusiones de próximos estudios –dijo Echavarría–. Si se confirma en el gran estudio en Europa que la intervención personalizada de la inmunomodulación disminuye el número de rechazos o infecciones oportunistas en trasplantados renales, se va a empezar a adaptar el TTV en las guías clínicas, como se hizo con [la vigilancia del] citomegalovirus (CMV). Aunque la diferencia es que el TTV no produce enfermedad, sino que es un marcador del sistema inmunológico".

La Fundación Norberto Quirno y el Conicet financiaron el estudio, del que también participaron Raquel Jara y Eliana Hermida por la Unidad de Virología; Fernando Poletta por el Laboratorio de Epidemiología Genética, y Natalia Boccia, Carlos Díaz, Gervasio Soler Pujol y Gustavo Laham por el Departamento de Nefrología. El próximo paso del equipo, en un estudio ya en curso, será develar cuán temprano en la vida puede una persona contraer el TTV. "El 60% de los chicos, a los seis meses [de edad] es positivo", indicaron las investigadoras.

Fuente: google.com
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